Fede a 200 y eso es la hostia. La ventaja no está clara, cuando eso no tiene que ver nada con el tren, por mucho que el de las tres y diez prometiera ser feliz. Pepe, sin ir mas lejos se apropio de un vagón entero y todos ellos nunca trabajaron lo suficiente, es lo que tienen los descarados, se lo hacen todo y cuando Javier, su chico pequeño percibe que muy bien pero que a él no se lo regalan igual. Es cuando busca los porqués y le llegan las respuestas, no siempre ni únicas ni originales, con lo que no le queda mas remedio que trabajar, lo cual como buen aprendiz se lo pasa a su padre que en estas cosas es de gatillo fácil y ya tenía un empleo para su hijo.
A gente como el líder, la raigambre se la dan los Medios, si no, dime tú como pueden estar embelesados con sus hechuras, criaturas con trabajo que les obliga a emplear parte de su tiempo libre, tres horas en ir a trabajar y saber que él embaucador de los cubiletes y los garbanzos.
Felipe en eso fue un adelantado. Le metieron, sus padres, recien nacido en un portal y cuando vieron que Bryan, montaba las de Pili y los cuarenta en oros. Diego, su progenitor, llamó a Moreno que tenía morro por encima de sueño, empeño su fortuna y honorabilidad, apenas existente, pero llegó en el momento oportuno cuando las Susanas habían caído al pozo donde se deshicieron hasta quedar en hologramas puestos para diezmarles alguna dignidad que les pudiera quedar, muy reducida y aleatoria.
Llevar la velocidad adecuada, no es fácil si no escuchas el motor. Suelen hacer declaraciones de rotura en pequeños indicios, como los de amor; el problema que a lo segundo lo hemos perdido por desuso y que lo primero está lleno de tantos recortes que te pones a remendarlo y lo estropeas por los zurcidos que ya repararon sin nunca hacerlo del todo.
A 200, ayer, fue todo una experiencia. La ventaja con otras veces, es que, ahora, incluso a ese ritmo, existen huecos por rellenar y vale, se necesita trabajo, pero los ves, intuyes su huevo
Y ijo, todo es saber escuchar y luego, lo que dice el maestro, darle su tiempo.
Lo cual es un arte, minucioso, con mucha paciencia, por calmar inquietudes.
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