No veas, he cogido un libro y no sabía como tratarlo.
Estaba con el móvil en la mano y este si, con un dedo, apretaba el volumen, con el otro activaba el spotify y vaya aún tenía la importante tarea de eliminar uno de los tweets que acababa de escribir.
Nada no tenía mucha importancia.
O sí, lo que pasa que aún tenía más miedo.
En estos casos cojo la balanza, ajusto el fiel y pongo los dos platillos.
Claro, siempre sale que debo eliminar el tweet
El fiel es siempre muy educado con mis manipulaciones
Claro, el miedo es libre, pero también te puede encerrar,
Imagínate que pusiera la jueza T P hace más por la corrupción de este país, que cualquier migrante que pudiera estar vendiendo mercancía que le ha proporcionado alguna mafia.
Con ella, Abdul, que ni se llama así, puede comer.
A cambio, la puerta que deja abierta esa justiciera al desmadre y a envilecer un país, nos daña a la ciudadanía y a la dignidad humana.
Claro esta última hay que tenerla. Y aplicarla aunque consideres al resto de ser humano, que no piensa como tú, despreciable y que tu vida la vas a mostrar como decente.
El Sol brilla, las luces de la sala se apagan y a la oscuridad la pegas una hostia, no sea que te muestren tus fantasmas.
Por el mar, van las sardinas, por el aire, las aguilas y en nuestro cuerpo, anidan guindillas.
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