martes, noviembre 03, 2026

Un puntazo, chico, un puntazo

  Mi querida España

esta España mía,

esta España muerta.

   De tu santa siesta

Ahora te despiertan

versos de poeta

  ¿Dónde están tus ojos?

¿Dónde están tus manos?

¡Dónde tu cabeza?

  Mi querida España

esta España mía

Esta España nuestra


   Necesidad de escuchar a Sinnead O'Connor, su voz anoche arropó el cansancio y Nothing compare to you te dio las buenas noches.  Tantas cosas y personas se van pero están en lo que eres. Para bien y para renunciar a ser sometido.

   A Cecilia, la censuraron: "Esa España muerta" Esa que acepta ser gobernada por sus destripadores, a quienes, corruptos periodistas, dicen que oculten que harán con las pensiones, con la sanidad pública, con la educación. 

  Les piden un poco de paciencia, todo llega. 

  Ellos han llenado, sus medios sufragados por políticos y empresas beneficiadas de lo público, de mentiras y miren

             ¡No pasa nada por aquí, no pasa nada por acá!

     Millones siguen su patrañas.

     Un puntazo, afirman, un puntazo haber logrado que alguien "banal", vividor de lo público, este con claras opciones de ser representante de esa "España muerta", que es protegido en su autoestima en lo privado; en las familias de siempre, rancio abolengo se describre, de las que beneficiaron un golpe de Estado.

     Duele leer a Willy Veleta, periodista, apartado. Su última entrevista a Borja Semper, dejó un sabor agridulce, de un buenismo que es un insulto cuando alguien lleva tiempo apoyando las salvajes exposiciones del argumentario de su partido. Involucrado en mentiras, robos y de más asaltos 

          a "nuestra querida España"

     De las lecturas que hacía, snip, snip, snip, una de las últimas fue "el ángel rojo", Melchor Rodríguez; pasó tiempo en la cárcel durante dictadura y república por ser un anarquista inconformista. Tras el levantamiento, fue Director de prisiones y hablan que libró a muchos levantiscos de la muerte. Le permitieron vivir, silente, tras ella. Al contar esta lectura a alguien, próximo en aquellos tiempos de asambleas callejeras, me asustó que él no hubiera sido así de condescendiente con las vida de aquellos; desde luego los Yagüe, Mola y el Queipo de Llano no lo fueron, no dejaron seres humanos vivos por detrás, porque les consideraban enemigos. La Iglesia les tuvo recompensados por años.

     Insinúa cosas Willy, de aquella época; muchos años de reporterismo. Alejandra Martínez Velasco no da margen a imágenes edulcoradas, lo que los dos describen es muy duro. 

      Las formas de afrontar la realidad, percibida por las dos, es muy diferente. La de Alex es necesaria; es sólo diálogo pero no se puede ser condescendiente con el que lo convierte en una charca de barro que, al final, lo embarra todo.

    Si hablamos, pero tu me vas a escuchar lo que defiendo, lo que está sucediendo y si, no voy a permitir esas interrupciones donde ahogar mis disquisiciones.  Como no amar las de ellas, en compromiso con sus pensamientos, con las personas con las que está

    También en imágenes que se suceden, por lo audiovisual de nuestro tiempo, aparece ese preguntador de la Libertad de la lúgubre argentina de Milei, intenta manipular a quien pregunta que resulta ser un médico, este le responde y elimina los apriorismos que le trata de imponer el "influencer". 

   El médico habla en positivo sobre lo que se debería de hacer y el domado parece querer aprender.

     Cuando vea sus imágenes, sabrá que lo que da dinero es el frentismo, y eso es suficiente para insistir en su actitud burlona, canalla, frentista; esto mismo le sucede al provocador financiado por el partido popular, que recorre esa España, buscando bronca, protegido por sus mercenarios de gimnasio y una policía, que permite el exhibicionismo, que les hace ser parte de una parodia burlesca.

    En frente, chica, un puntazo

     Gente que se sentaría en asambleas porque ama la España de personas, de necesidades vitales, de sueños propios, sin tutelas que esclavicen para exponer sus días y escuchar soluciones

      Es una España viva, enfrente de la España muerta, viva sólo en himnos, sin pulso y banderas de capotazo, que representa a quien no estaría en ninguna asamblea para contrastar los actos que definen un Estado.

      Un puntazo, chica, un puntazo que la España que construye desde las madrugadas y encuentros salga a deshacer las cadenas de las sumisiones cotidianas, cabalgadas en mediocres voceros.

      Claro que merece la pena escuchar a Sinnead O'Connor, su compromiso con ella misma, su belleza interior, con la vida, incluso la de ese médico argentino, que canta Don't cry for me Argentina

     But all you have to do is look at me to know

     that every word is true

La ama, para salvarla del libertarismo que alimenta al capital insaciable

  Don't keep distance, parece oírse en un susurro. 

   Lazos para el compromiso y el encuentro.

    Mother, esa España nuestra de espíritus como los de Roger and Sinnead

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