sábado, noviembre 14, 2009
El agua tan discreta, el hombre tan poco, tan soberbio
El agua es escrutadora, sinuosa, persistente, lasciva, melosa, fiel, relajante, transparente, también puede ser arrolladora, salvaje, destructora, taladradora e infiel y casi siempre, consecuente, siendo interprete de nuestros actos
Ayer, en un periódico, se indicaba como las famosas presas, necesarias para proyectos o faraónicos con de altos intereses personales, enbalsan el agua que les llega; en esa acción, también consiguen parar los aportes que lleva ese agua: arenas, limos y otros elementos. Cuando estas materias no llenan las desembocaduras de los ríos, entonces es el agua del mar el que va ocupando esos espacios y hete aquí que los compradores de magníficos pisos a las orillas del mar, van viendo menguadas el tamaño de sus playas, de sus magníficas compras a pie de agua de la mar salada y piden remedio a ese problema y pudiera ser que ya hubiera saciado su sed por la presa anteriormente mencionada o que el origen de su menguado espacio de juego, de toma solar, no tuviera agua. Los proclamadores de excelencias, entonces pasan la pelota a otros, ellos nunca culpables, ellos nunca responsables más que de los éxitos.
En un pais que de treinta días en Agosto, no vío llover más que uno, dos o tres días. Somos niños saciados a los que nadie nos va a decir que no somos Inglaterra, ni Bélgica, ni tan siquiera nuestra vecina Francia. Dormimos, nos llaman el dios-hombre, somos los niños a los que el papa-consentidor no les niega nada, aunque en este caso sea para convertirnos en esclavos de ellos- dioses
martes, noviembre 03, 2009
vagaba aún engullido
Entre en casa abrumado cuando el cielo destripaba sobre la tierra. Al principio me embriagué del calor orangino pero un torpe tropiezo abriría el abismo, al girarme ví como la luna era seccionada con una liviana cuchilla que oculó la bilis costrando el primer color, supuraba la oronda nocturna por otra hendidura, aplasté mi infantil entusiasmo entre las cárcavas nacidas en la pútrida sangre. Reposé y creyéndome ya inmune me dispuse a salir.
Al dar el primer paso, apareció el asaetador silencio; sólo, mecido por luciérnagas errantes, emprendí el ascenso guiado entre cortantes vientos, dientes con dagas trituraban diminutos osados seres que ignoraron el can guardián del averno. Heces del último estertor provocaban mi temblor aún corriendo. Pisé, oyeron un crujido. Anunciaron la violenta rotura de una ramita, sólo yo sabía que había astillado un errático hueso.
Subieron olores que me acompañarían todo el trayecto, ahogándome en la soledad la huída de las exquisitas luciérnagas.
Se estrecho el camino, hasta convertirse en uñas que rasgaban costuras, paladeando la impóluta piel. Cercanos matorrales aclamaban mi indefensión. La inclinación cercenó mis depósitos y ahogó mi avance. Coroné con el agrio sabor de la espuma que expulsaba.
Alumbré un desvencijado edificio, iluminados seres, clavaron sus desorbitados ojos, suplicando salida. Silbaban figuras desgarradas, asidas a sus propios barrotes. Desbocados latidos rasgaban mi pecho, caí, avancé, arrastrándome besé el suelo que aún me sujetaba, no seguro del inmediato paso. Arriba el sonido se agarraba, a mis escasos pelos, a orejas, a la boca, desde allí era taladrado mi cerebro entre ecos lejanos de los de los lazarillos, huérfanos de crispadas vidas ya en vertiginosos trayectos .
Al fin, vislumbré el tobogán, mi relajación clamó piedad ante las piedras que labraron mis pasos y mis piernas. Oí el agua, la luz de frontal buscó el cauce, ahora rojo, del líquido que traspasaban mis, ya, humedecidos pies. Un escalofrío traspaso mi sudor y ya un frío eternal me acompañaría hasta el final de la carrera.
Sayas silenciosas arrastraban chirridos en cadenas de celestes caídas. Salíamos de dantescos círculos mecidos en aullidos.
Acompasados los últimos pasos, ante la visión de torres lucíferas, la tétrica oscuridad nos atenazaba con retazos de lana de desgarrados balidos suplicantes.
Ya sólo quedaba la última colina, llena de fosos donde sabandijas, culebras y escorpiones esperaban pasos perdidos. Si ya algún ánima se sentía a salvo, el descenso invitaba al chasquido de huesos quebrados, dientes furtivos en bocas desencajadas.
Sólo un puente y la luz. ¿Sólo? Dioses iluminando vías lácteas terrestres, acribillarían con meteóricas y cométicos castigos las ya exánimes y putrefactas vísceras que inabarcables instantes después serían ingeridas por los espíritus de los ya extintos seres.
sábado, octubre 31, 2009
radio olismasfaco
Empresas encubridoras, servidoras de sus creadores, siervos de los políticos que les alimentan. Palabras dóciles de embacaudores afilados. Previsión de agua para tareas agricolas, donde la reina exhibe campos de golf. Creación de empleo, manchados del fango de esas aguas putrificadas. Silencio
Aquel señor, cantó, bailó y encima me abrazo que más quería, si la felicidad es lo que ansiaba. No me soltaba, no me soltó y por ello con aquel abrazo me apartó de ver. Pero me apretaba y mientras el aire buscaba en la última exhalación un vómito vistió su enorme sonrisa, su porte de etiqueta, sus zapatos alados. Vómito liberador aunque fuera de su baile, de su canto, pero respiré, miré, pensé que lo regalado por aquellos seres, tenían las cadenas de conformismo. (balsa de agua para regar los terrenos del Encín, Alcalá de Henares, cuando la superficie agrícola es insignificante frente a esa cantidad de agua)
domingo, octubre 25, 2009
La hormiga y la gota
El cómo he llegado a ese estadio, sería largo de explicar y en un futuro intentaré entrar en pormenores, pero vayamos a nuestro centro de interés.
Pudé entrar en su tertulia, en una cálida caída de una tarde de Agosto, donde próximos a una zona húmeda, estos laboriosos seres se extasiaban oyendo las increíbles acciones a las que habían sobrevivido; obviaban temas baladíes, conscientes de la temporalidad de sus vidas.
Como podréis comprender no soy un fiel relator de cuanto allí se habló, porque lo que otros hablan, queda interpetrado por alguien ajeno, anclado en el mundo vivido por ese escuchador; segundo porque mi cabeza enseguida se va de un lado a otro, con las acciones vividas por el otro, las vivo como el protagonista que siempre quisé ser.
Dicho esto la voluntad del narrador, es reflejar una parte del desconocido mundo termítico, de la primera historia, sólo puedo deciros que mi vello aún no se ha recuperado de la impresión recibida aquella tarde.
La primera hormiga se encontró navegando en una gota que fue dirigida hacía el grifo de una ducha. Ásida con destreza, consiguió someter a la indomable gota para recorrer el cuerpo de una mujer, en ella logró su mayor éxito hasta ese momento, permaneció veinte minutos. Acarició a aquella dama, la humedeció, fue acunada por el torrente de voz que salía de la sensibilidad sorprendente en aquel equilibrado cuerpo; por todo esto, la hormiga se consideraba caútiva de aquella ninfa.
La reunión estaba enfervorecida, tomaron unos pocos minutos para ir a cargar un nuevo fruto en su granero para el siguiente invierno. Enseguida se sentaron ansiosas de oír el final de aquel viaje.
La gota guiada a través de aquella chica había permitido explorar aquella templo y escuchándo la narración, todo en mí empezó a temblar, la voz que invocaba edenes, el cuerpo que trazaba caminos ínnotos, la mirada que sellaba a quien osaba mirarla, las piernas que atrapaban. Cada parte descrita, finalmente si, era el calco de mi amada; una lágrima escapó para aliviar mi congoja, para saciar su ausencia.
Pómulos angulosos, ojos tesoros, nariz de trazos únicos, boca coronada en sabrosos labios, mentón cristalino.
Aquella amorosa hormiga había caído prendada de quien yo era esclavo, me dí cuenta que de una forma delicada, pero sin reposo se iba agrandando la cárcel para quienes ansiabamos sus caricias.
Me costó, recuperarme y seguir escuchando, abrumada mi mente en el ensueño del abrazo, ya hace tiempo cortado.(día 24-10-09, acciones para luchar contra el cambio climático, tan pequeño lo mío, pero tan convencido)
sábado, octubre 24, 2009
Lanzados
en gimnasios limitados
pudiera estar atrapado
pero en el tiempo y el espacio busco un aliado.
Flic flac, interminable, arriesgado viaje al giro ciego
ahora ya cohibido, por los rigidos trazos
pero nunca escondido a la próxima acción
tumbados los azarosos miedos
Rueda lateral, aspa entre los frondosos árboles pintores de estaciones.
Aireas sus miedos ante el hacha del futuro
Impenitente avance al progresivo abismo
de olvidados pios asaeteados por claxones
Salto de León, tantas veces confundido
potente y osado saltador de ríos a veces sobrados,
a veces esquilmados de codicias de frutosagua,
arquitecta soñadora de mil valses
lunes, octubre 19, 2009
equilibrios
Mi idea era proponer estos temas para hablarlos en inglés, ya que mi trabajo me invita a aprender ese idioma, pero bueno se quedará en nada o en mucho. Yo si que me lo trabajaré los viernes y os daré cuenta de acciones particulares y a lo mejor comunes.
Esta semana, como no podía ser de otra manera, toca el agua; watter, su uso, su abuso, el compromiso, el egoismo y siempre el no echar la culpa a los demás. Si el campo me gusta mucho y me voy a un secarral a comprar una casa con un campo de golf, probablemente yo tengo bastante que ver con la ausencia de agua en otros sitios.
Si alguien lo lee, quiere, seguro que encontraremos la manera de compartir esa hora el próximo viernes.
A lo largo de la semana ampliaré ideas que recibo, que se me ocurren sobre el agua
sábado, octubre 17, 2009
Te caen
Transmitistes odio a la sociedad y hoy, quienes te arropan, te debieran repudiar y no rebajarse a aceptarte. Al viento, alas al viento, volando espléndoroso sobre tus heces